24 Enero, 2011

Desarrollan nuevos marcadores de adulteraciones en aceites de oliva

Procedimiento analítico por electroforesis capilar que propone una betaína como marcador de adulteraciones en aceites de oliva

El procedimiento para la detección de adulteraciones en aceites de oliva con aceites de semilla basado en la determinación de una betaína, tiene como ventaja  la utilización de un solo compuesto como marcador, trigonellina.
El aceite de oliva es valorado por su sabor y sus efectos beneficiosos sobre la salud, entre ellos se destacan el control del colesterol, gracias al ácido oleico, presente en su composición. A su vez, posee componentes antioxidantes, por lo que su consumo está especialmente recomendado y alcanza precios altos en el mercado. Precisamente por ser el más caro es el más susceptible de sufrir adulteraciones para incrementar los beneficios económicos.

El método más común de adulteración del aceite de oliva consiste en mezclarlo con aceites de girasol o soja, mucho más baratos. La adulteración, además de un fraude económico, implica un riesgo para la seguridad alimentaria porque existen aceites de materias primas, como la soja, que tienen un conocido potencial alergénico y pueden afectar a la salud del consumidor. De ahí la importancia de desarrollar estrategias analíticas sencillas y económicas que permitan determinar posibles adulteraciones.

Un grupo de investigadores del Grupo de Investigación de Técnicas de (Micro)-Separación de la Universidad de Alcalá han desarrollado y patentado un procedimiento para la detección de adulteraciones en aceites de oliva con aceites de semilla (soja y girasol) basado en la determinación de una betaína, la trigonellina, por electroforesis capilar con detección UV.

“Por primera vez se ha investigado la capacidad de las betaínas como marcadores selectivos de adulteraciones. Las betaínas son compuestos minoritarios del aceite, y tradicionalmente se han estudiado grupos de compuestos mayoritarios: ácidos grasos, lípidos, esteroles (…)”, señala Laura Sánchez, cuya tesis doctoral fue el germen del procedimiento analítico patentado. Éste permite determinar el contenido de trigionellina en semillas de soja y girasol y sus aceites, permitiendo establecer relaciones de trazabilidad aceite-semilla.

El estudio, revela los bajos niveles de concentración o ausencia de esta betaína en aceituna (Picual, Hojiblanca y Arbequina) y en aceite de oliva virgen extra de estas tres variedades de aceituna, lo que la convierte en un interesante marcador de adulteraciones de aceites de oliva con aceites de semilla y, por tanto, en una valiosa herramienta para los laboratorios de control de calidad de aceites.

Este estudio fue publicado en el Journal of Agricultural Food Chemistry.

Fuente: agenciasinc.es
24 Enero, 2011 Categoría: Calidad, Funcionales
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